En agosto, la “Festa Major” de Bétera

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El próximo 12 de agosto comienzan las fiestas mayores de Bétera, la llamada Festa de la Mare de Deu d’Agost, o más comunmente conocida como Festa de les Alfàbegues o Fiesta de las Albahacas.

Desde tiempos inmemorables en Bétera se produce el milagro de la vida en forma de la planta de la albahaca. Cada año, con el renacimiento de la vida después del invierno, en Bétera se siembran las albahacas que están destinadas a convertirse en las más grandes y esplendorosas del mundo, llegando a alcanzar una altura de casi 3 metros, para después ser ofrendadas el día 15 de agosto a la Virgen y pedir así protección y bienestar para nuestro pueblo.

A la albahaca, planta de perfume intenso y agradable, el pueblo de Bétera le atribuye virtudes curativas, sobre todo de las cuestiones del corazón. Antiguamente la gente hacía vahos para quitar la tristeza, y era recomendable sembrar la albahaca por Santa Águeda, el día 5 de febrero. También cabe destacar la utilización de esta planta en la lucha contra las enfermedades contagiosas y la eliminación de los malos olores que estas provocaban. La utilización del agua de colonia junto con las albahacas es un hecho habitual que alegóricamente continúa representándose en diversas poblaciones durante las fiestas de San Roque.

 

Las ofrendas florales son una constante dentro del culto a María, y así hay que entender la ofrenda al templo de las albahacas cultivadas por las mujeres del pueblo, quienes competían por conseguir cada cual su albahaca más grande y hermosa, si bien la sociedad contemporánea ha cambiado en cierto punto las responsabilidades de la mujer, realizando muchas de ellas actualmente su trabajo fuera de casa; por lo tanto su tiempo libre es más reducido y al no poder hacerse cargo hoy de esta tarea, actualmente recae en una sola persona, Ramón Asensi, un jardinero especialista cuyo trabajo es indispensable para continuar la fiesta. En la actualidad, pues, el cultivo de las albahacas no será una demostración de las capacidades femeninas, sino del citado especialista que, año tras año, intenta superarse a sí mismo.

 

De hecho, algunos de los ejemplares de albahaca por él criados en Bétera, han establecido varios récords mundiales Guinness, el último en 2012 al alcanzar los 286 centímetros de altura y 2,18 metros de ancho, según las certificaciones de este famoso libro de marcas.

 

La albahaca es una planta anual, de tallos erectos y ramificados, que logra, en nuestros climas, una altura de 20-40 cm y 30 cm de diámetro. En ambientes muy cálidos como en África y Asia, asume una postura arbustiva, pudiendo lograr los 60-70 cm de altura, si bien en Bétera se cuidan y miman estas plantas hasta que rozan los tres metros de altura, siendo las más grandes del mundo.

Está extendido el cultivo de la albahaca (en italiano “pesto”) por las regiones templadas y sobretodo por los países de la cuenca mediterránea, pudiéndose cultivar en altitudes hasta mil metros. Crece bien en climas templados, no resiste heladas, vegeta bien entre los 15 y 25º C a media sombra, y requiere un suelo rico en materia orgánica.

 

El día clave, el 15 de agosto, el día de la Mare de Déu, y a quien se dedica la ofrenda, tras una ruidosa despertá para anunciar la fiesta, hacia las nueve de la mañana, los mayorales (los festeros) con la corporación municipal y la banda de música salen del Ayuntamiento y, con el ritual que establece la tradición, van a recoger a las obreras (las festeras) solteras para dirigirse al huerto de las albahacas o alfàbegues, desde donde saldrá la ofrenda hacia la iglesia. Inicia el desfile la clásica pareja musical del tabal y la dolçaina; a continuación, una a una, van saliendo todas las albahacas por orden de altura, de menor a mayor. Para el transporte de estas hermosas y majestuosas plantas, de aroma inconfundible y de intenso perfume se han de utilizar una especie de andas, donde los tiestos se colocan al centro y así los jóvenes, invitados por la obrera, transportan las albahacas de la ofrenda.

 

Las obreras desfilan junto con las inmensas albahacas, acompañadas del “sombrillero” y con el vestido de gala de valenciana, radiantes y dignas de representar a Valencia en cualquier lugar.  Las sigue la banda de músicos, ambientando y dando ritmo a la fiesta.

A pesar de que la distancia del huerto de las albahacas o alfàbegues hasta la iglesia es de unos mil metros, el acto dura más de tres horas, pues, como todos los actos similares, la ofrenda también tiene su ritual. La obrera, ofreciéndose continuamente a la complacencia del público que le pide “la volteta i el peuet”, siempre con la sonrisa en los labios, aceptan posar con cualquier persona que desee inmortalizarse en una fotografía con ellas. Hay también quien les pide ver de cerca la artística sombrilla bordada a mano, y que lleva de la mano el sombrillero para protegerla del sol.

 

Una vez acaba la procesión los Mayorales salen rápidamente del templo, se cambian de ropa y proceden a realizar el lanzamiento de los“cohetes de lujo”, en la Placeta del Sol, en honor a la Virgen. A las doce de la noche comienza la “Nit d’Albaes” y a la una de la madrugadase dispara la cordà, seguida de una coetà que dura toda la noche por las calles del pueblo.

En resumen, unas fiestas populares muy animadas y coloridas, repletas de charangas, cohetes, trajes regionales verbenas… Tradicionales y divertidas, todo el pueblo participa en ellas y son aptas para todos los públicos.

Más información y programa de fiestas (del 12 al 22 de agosto), en la web municipal Betera.es